jueves, 18 de diciembre de 2008

"El hombrecito del medio"

El hombrecito del medio me ha dicho que los del medio no unen, separan. Que estar en el medio no es interesante, es políticamente correcto.

El hombrecito del medio me ha dicho que los extremos no son buenos, alejan del equilibrio. Que se pierden el otro extremo complementario.

El hombrecito del medio me ha dicho que los del medio son tibios, no estimulan. Que adolecen de trascendencia.

El hombrecito del medio me ha dicho que los del medio no saben de excesos y pasiones. Que vagan por las aguas sin marea.

El hombrecito del medio me ha dicho que los del medio son atmosféricos. Que nunca llegan al hogar de las estrellas.

El hombrecito del medio me ha dicho que los del medio siempre serán el centro, pero nunca enteros. Que pueden señalar a las dos orillas sin mirar a ninguna.

El hombrecito del medio me ha dicho que el mediodía es la aurora y la tarde el ocaso. Que en las fronteras no existen límites.

El hombrecito del medio me ha dicho que los tomates se yerguen sobre la huerta, no así los rabanitos. Que los tonos pastel definen una pintura y los ocres una vida.

El hombrecito del medio me ha dicho que el ron ciega y el anís rejuvenece. Que las callejuelas del pueblo conducen al medio de la plaza y las veredas a los suburbios.

El hombrecito del medio me ha dicho que el contrapunto es un swing sin talento. Que las notas profundas son sin bemoles.

El hombrecito del medio me ha dicho que son dichos medio dichos y medio hechos.

El hombrecito del medio me ha dicho... ya te lo he dicho y no lo has hecho.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Cuando pega el apego...

Cuando me pega el apego, no cabe un ajeno.
Cuando me pega el apego, ya no hay vuelo.
Cuando me pega el apego, se genera un agujero.

Cuando me pega el apego, lo eterno se desvanece.
Cuando me pega el apego, lo real es urgente.
Cuando me pega el apego, Pegaso no asoma.

Cuando me pega el apego, mi vida sufre.
Cuando me pega el apego, mi día se acelera.
Cuando me pega el apego, mi hastío es rey.

Cuando me pega el apego, la glorieta es aljibe y el lago, cemento.
Cuando me pega el apego, el corazón es más rojo, el alma más ligera.
Cuando me pega el apego, ya no hay inmortalidad.

Cuando me pega el apego, me clava el esclavo.
Cuando me pega el apego, el borrego es lego y el halcón mundano.
Cuando me pega el apego, renace el ego y escapa lo ajeno.

Cuando me pega el apego, me quedo, me dejo, me muero.

martes, 2 de diciembre de 2008

Claroscuro de estación

Si durante el dìa las moras tiñen el impensado sendero pedregoso y acompañan a las tipas, añosas de vaivenes; y los horneros se proveen el sustento mientras atesoran traviesas charlas pueblerinas; y los vientos provincianos nada saben de bambués orientales ni de dunas sinuosas, sólo mecen juncales y lapachos.

Si durante el día se iluminan las creaciones, se abren los destinos, los ojos exhiben su poder y los sentidos su avidez; y lo posible es claro y lo imposible encarcelado.

Si durante el día pensamientos vienen sin que los llames y se van sin que los eches, mientras el corazón delata su ritmo y los frutos expanden sus sueños,
 se activan energías en letargo y la timidez se anima a nuevas conquistas.


Si durante el día es así, porqué serán el alba y el ocaso mis momentos preferidos...

Visita al Oráculo

Ordas de confusión visitan el oráculo.
Visiones arteras desarticulan la rutina.
Descontrolados humores empañan el cristal.

Ordas de confusión visitan el oráculo.
La claridad lontana juega con mis deseos.
Lo cromático es sólo escala de grises.


Ordas de confusión visitan el oráculo.
Ajeno hogar lúgubre asiste indolente.
El lazo enlaza, la esposa inmoviliza.